Club de Licores

Tu guía de coctelería

Alejandra

Alejandra

Ingredientes

  • 30 ml de Brandy
  • 30 ml de Licor de Cacao
  • 30 ml de Crema de Leche
  • Agregar canela a gusto

Preparación

🥄 Agregar todos los ingredientes en una coctelera con hielo, agitar enérgicamente hasta enfriar bien y servir. Una vez en la copa, espolvorear con canela en polvo.

Técnica

🛠️ Agitado (Shaking) Se utiliza una coctelera para mezclar los ingredientes y, especialmente, para enfriar y airear el cóctel. Se agrega hielo a la coctelera.

Hielo

🚫 Servir sin hielo.

Cristalería sugerida

🥂 Copa de champán200 ml

Observaciones

📝 El cóctel Alejandra, también conocido como Alexandra, es una derivación del clásico Alexander, con pequeñas pero significativas diferencias. El Alexander nació en Nueva York en 1915 y tiene como base el gin, mientras que el Alexandra surgió en Londres en 1922 y sustituye la ginebra por brandy, por ello también es conocido como Brandy Alexander. Ambas versiones combinan el licor base con licor de cacao y crema, pero el toque final también varía: el Alexander se corona con una pizca de nuez moscada rallada, mientras que el Alejandra se decora con canela.


Recursos adicionales

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La historia de la ALEJANDRA

Carlos Andrés González Miranda
A los veinte me obsequiaron
una camiseta negra,
de calidad dudosa, calurosa,
que en el pecho decía elocuentemente
ALEJANDRA.
Tan sólo decía eso,
ALEJANDRA.
En blanco y con letras grandes.
La mujer que me la regaló,
lo hizo precisamente porque ella no era
la ALEJANDRA.
Lo que me imagino,
para muchos,
resulta una razón suficiente
para no precisar una camiseta
que en el pecho dice
ALEJANDRA.
No sé por qué ella la tenía
pero la recibí de regalo
en su envoltorio original.
Originalmente plástico,
y transparente.
Todo para resolver la molestia
de ser yo el único en la fiesta
que no cumplía con la tradición
de esperar el año nuevo
usando una prenda regalada.
Así que diez para las doce
la generosa anfitriona
sacó la camiseta del rincón
más oscuro del ropero
y me la entregó.
Y la usé esa noche
y otras más,
porque para mí
no ser la ALEJANDRA
no era una razón suficiente
para no usar su camiseta.
Así que salí a la calle
a dar abrazos
exhibiendo su nombre
ALEJANDRA.
Como si fuera una pancarta.
Y resultó
que todo a quien saludaba
preguntaba extrañado
oye ¿quién es la ALEJANDRA?
no, no sé,
pero ¿es tu novia?
¿qué novia?
¿tu mamá?
no
¿tu hija?
no, si yo no tengo hijos
¿es un secreto?
no, nada que ver.
En ese momento
ni siquiera tenía una amiga
que pudiese ser
la famosa
ALEJANDRA.
Mas, con el tiempo conocí
a varias alejandras,
compañeras de trabajo,
amigas de amigos,
sin ninguna ser la de la camiseta.
Escéptico la guardé
y la usé un par de veces
como si fuera una premonición
y porque era tan ridículo
hacerlo
y pensarlo.
Años más tarde
la camiseta ya delgada,
agónica,
claramente en correspondencia
por salvarla del plástico y del olvido
me llevó a conocer
a la ALEJANDRA.
Erasmo de Escala
esquina Almirante Barroso
fueron las coordenadas.
En principio me intimidó
su risa exagerada
y sus pretendientes,
pero como era bonita
la invité a mi casa a tomar once.
Me dijo no varias veces, pero insistí.
Insistí tanto y tan bien insistido
que al final
se vino a vivir conmigo
para tomar once a diario.
Y a pesar de mi escepticismo
a los treinta
el destino,
o la sincronicidad
como dice ella,
logró convertirla en todo lo que decía la gente.